lunes, agosto 11, 2008

 

Pittsburgh, abril de 2008

¡Menuda diferencia con Nueva York! Estamos en un hotel en un cruce de carreteras, pero tenemos varias tiendas enormes y restaurantes a pocos metros de nosotros. En cambio, ni rastro de casas en varios kilómetros a la redonda.

Y para cuando vemos las casas, son del estilo de las películas: chalets unifamiliares de una o dos plantas y con pinta muchas de ser prefabricadas.

Uno de los días comemos en el pueblo, en una posada con fantasma, y otro de los días cenamos en un restaurante situado en un alto que domina Pittsburgh y que tiene unas vistas excepcionales del Downtown. Para llegar arriba nos han llevado en uno de los dos funiculares que siguen en funcionamiento en la ciudad de los 64 que había hace 30 años. Arriba tienen fotos de las fundiciones que había en la ciudad y se veía todo como si la ciudad estuviese en llamas. También tenían fotos de algunas de las mayores inundaciones sufridas en la ciudad.

Aparte de eso, por acá no hacemos mucho mas.

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