lunes, agosto 11, 2008

 

Nueva York 31 de marzo de 2008

Desayunamos con tranquilidad en uno de los cientos de Starbucks de la ciudad y bajamos a comprar todos los cacharros electrónicos que nos faltan. La tienda es curiosísima, con algunos de los judíos con kipas y tirabuzones incluidos. Además, en la planta baja pueden verse las cintas por las que van los productos que has comprado en sus cajas verdes.

Y a pesar del puñetero sales tax estatal, la diferencia de precio con España es impresionante. De todas formas, nos toca volver al Kmart a por una maleta para poder meterlo todo, pasar por la tienda de rol e, incluso, comprar algo en Border's.

Ya de acá nos vamos directos a Central Park, aunque no veamos mucho por el cansancio que tenemos la falta de tiempo, pero sí lo suficiente para darnos cuenta de que ya a 50 m empiezan a no verse los rascacielos por la orografía del parque, que está construido de forma que haya hasta cascadas y pistas de patinaje sobre hielo.

Volvemos por los rascacielos de la Quinta Avenida y pasando por el Rockefeller Center y la catedral, que teniendo en cuenta las terminaciones almenadas y góticas de algunos rascacielos no desentona tanto.

Nos vamos a comer al aeropuerto por mayor tranquilidad y descubrimos que acá la hora que viene en el billete es la hora de embarque.


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