miércoles, agosto 02, 2006

 

Gran regata de barcos escuela, Cádiz, 27 de julio de 2006

Llegué a Cádiz con tiempo suficiente para dejar las cosas en la residencia en la que me alojé, cambiarme de ropa y llegar al puerto poco después de que abriesen las puertas al público en general. Pero claro, el madrugón no le sienta bien a nadie y me olvidé la crema protectora. Las tres horas que pasaron hasta que volví fueron suficientes para quemarme :(

Tres eran los barcos que quería visitar: el Juan Sebastián Elcano, el buque escuela de la Armada Española; el Alexander von Humbolt con sus velas verdes, alemán; y el Amerigo Vespucci, de la Armada italiana.

Así que nos según entramos, y dado que además era el mas cercano, nos fuimos directos al Juan Sebastián Elcano. Afortunadamente iba con un amigo que conocía a gente a bordo y pudimos saltarnos la cola, que aún a pesar de no llevar mucho rato abierto el recinto ya tenía como mínimo para una hora de espera.

El barco es una preciosidad de cuatro mástiles, aunque al compararlo con el Mir y Dar Mloziezy de tres palos me lo esperaba mayor, que apenas se elevaba sobre el muelle. Además es de los pocos barcos de este estilo que llevan cangrejas y escandalosas y no solo cuadras (el nombre correcto es aparejo de cuchillo y de cruz, respectivamente).

Tiene dos cañas, una enorme de emergencia hacia popa y otra en el puente (o como se llame, es una especie de pasarela elevada), más pequeña y con mejor visibilidad. A la grande me hice la típica foto, pero me corté bastante con la cámara y ahora me arrepiento de no haber sacado mas fotos a algunas otras cosas. En fin, habrá que volver a visitarlo algún día, jeje.

Gracias a mi amigo pude visitar parte del interior del barco, que no está abierto a las visitas generales salvo que se asomen por los ventanucos, como la sala de derrotas de los guardiamarinas y la sala de cartas y banderas. Que al contrario que en otros veleros, no estaban adornando el barco sino bien guardaditas.

Terminamos la visita en la proa, al pie del bauprés, desde el que se podía ver tanto al Christian Radich, el barco escuela noruego, como a los que estaban en el muelle perpendicular: Amerigo Vespucci, Mir, Lord Nelson, etc. De todas formas, para cuando terminamos la visita, el Amerigo estaba cerrado al público y no reabrían hasta las 4 de la tarde, momento en el que ya había una cola tal como para no intentar la visita. Total, que al final no visité este barco tan rechoncho en comparación con los que le rodeaban, y que dicen que tienen los italianos casi como si fuese un museo, de lo cuidado. Cosa que me creo después de haber visto como tienen el Palinuro.

Entretanto me quedé sola y me llegué hasta los últimos barcos del muelle principal: el Falken, Asgard y no recuerdo su nombre. Lo que sí recuerdo es ver a los suecos con una profesora, bajo una toldilla, tratando de aprender a bailar sevillanas. Bastante simpático :)

A la vuelta, y antes de ir a comer, todavía hubo tiempo para visitar el Lord Nelson, con sus ascensores para permitir la travesía a personas en silla de rueda; el Capitán Miranda, en la que un chico me pidió que tocase la campana para que en el vídeo se viese que no estaba de adorno, y en la que casi dejamos sorda a la pobre chica que repartía la publicidad del turismo de Uruguay; y justo para el final, el Sagres con su gigantesca bandera portuguesa (igual de grande que la del Elcano) y el Alexander von Humboldt, en el que un pobre marinero se hartó a bajar niños a pulso de la escalera que habían puesto para acceder al barco. Me decepcionó un poco, porque esperaba otra cosa, lo mismo que la mayoría de los mascarones de proa, que o eran inexistentes o sosos.

Por la tarde, después de la siesta, y dado que con la quemadura no iba a ir a la playa, aproveché para visitar el centro de la ciudad y la catedral. Catedral que tiene redes de protección para evitar que trozos desprendidos del techo aterricen en la cabeza de los pobres incautos. Y al salir, resulta que el desfile de tripulaciones pasaba justo por delante. Lo que teniendo en cuenta que la mayoría de las tripulaciones son menores de 24 años y que tienen ganas de juerga además de un premio a la más original, pues nos lo pasamos bomba los relativamente pocos espectadores que allí estábamos :) En la entrega de premios, la tripulación del Amerigo Vespucci acaparó con la mayoría.

Y a cenar prontito para ver el espectáculo de los caballos andaluces cortesía del ayuntamiento, aunque con lo justa de tiempo que llegué sólo veía un cacho de pista. El espectáculo está bien, especialmente hacia el final, con los saltos y los dos grupos de jinetes evolucionando sobre la arena.

Rematando por la noche, que me pasé sentada al borde del agua para evitar agobios de gente que paseaba por el muelle cerca de los barcos, carritos de bebé incluidos, un concierto de pop español: La guardia, Modestia aparte y Danza invisible. Lástima que estaba tan rendida de cansancio que me tuve que volver prontísimo.

Enlaces:
Juan Sebastián de Elcano
50ª regata de grandes veleros
Fotos de los veleros y actos en Cádiz
Fotos de Cádiz

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