sábado, abril 29, 2006

 

Saqqara y Dahshur, Egipto, 9 de marzo de 2006

Al final Pablo se cogió la tarde libre para llevarme a Saqqara y Dahshur. Pero primero tengo que llegar a Maadi y el taxista se empeña en más dinero del que quiero pagarle, así que utilizo la técnica de los japoneses de ayer y de camino me dice que si a las 20 LE.

Al final me pregunta si se exactamente como llegar al sitio, porque él sólo sabe llevar a los sitios turísticos , y teníamos que ir parando cada rato para preguntar hasta llegar a la rotonda que conozco. Y como no ví la entrada al garaje, pasé de largo la casa y tuve que dar la vuelta a la manzana. Me alegro mucho de llevar el forro polar y los pantalones largos, porque hace frío.

Pirámides de DahshurLo primero que hacemos es ir a Dahshur, que es la que está más lejos. En la zona de la pirámide roja de Snefru (los egipcios pronuncian Eseneferu o similar porque incluyen siempre una vocal entre dos consonantes, o esa es la explicación que me dieron...) hay un autobús de franceses yéndose y, justo al llegar a la entrada de la pirámide y comenzar a bajar, sale un grupo de japoneses. En parte me viene bien que estén subiendo, porque comienzo a agobiarme con el calor húmedo del túnel.

A lo largo del túnel hay un tubo que supongo que mete aire limpio en la tumba con un compresor, aunque fuera no he oído ruido. Luego veré que no hay tal compresor, pero sí unas botellas que no se si son de aire comprimido o de oxígeno.

En fin, que la bajada es una rampa de madera con listones para evitar que bajes en plan tobogán hasta abajo. Lo cual no sería tan mala idea si luego no hubiese que salir, porque parecemos alcayatas ¿Bajarían así o a gatas cuando metieron la momia?

Según se va bajando el aire se va enrareciendo y es cada vez más húmedo y cálido, casi viscoso. Menos mal que enseguida se llega a una gran cámara de techo muy elevado, enorme, que tiene toda la pinta de ser una cámara de descarga. De aquí sale otro túnel, este más corto, que llega a otra cámara idéntica a la primera, salvo por el detalle de la escalera que sube hacia lo que parece otra galería. Subo la escalera y empiezo a agobiarme.

Cruzo la galería, que también es cortita, y llego por fin al sancta sanctorum de la pirámide: otra cámara de altos techos y una zona llena de escombros que debe ser el lugar en que reposaban los sarcófagos de Snefru.

La falta de aire empieza a ser notable y me noto mareada. Mi cabeza empieza a jugarme malas pasadas, amenazando con un ataque de pánico al imaginar que me daba un yuyu y nadie me encontraba hasta pasado un buen rato, y es que Pablo está descansando en el coche y yo estoy sola dentro de la pirámide. La subida, viendo la luz, se me hace más corta.

Aquí no sólo piden propinas los de la entrada de la puerta, sino los polis que vigilan que a los turistas no les pase nada.

La otra pirámide de Dahsur es la pirámide romboidal, o torcida, que mantiene gran parte del recubrimiento exterior de caliza, bien lisa y mucho más resistente que la arenisca. De todas formas, hay piedras que se ve que se han roto recientemente, por la diferencia de color. Del resto del complejo quedan unos restos de enlosado de un templo cercano y restos de una edificación adosada, más una pirámide medio derruida.

Vuelvo a despertar a Pablo y partimos hacia Saqqara. Justo a la entrada del complejo recogemos a unas alemanas a las que su taxi ha abandonado después de haberle pagado la mitad del viaje.

Pirámides de SaqqaraVisito las tumbas de los artesanos con el guía-guardián, que por supuesto exige su bakshish (propina) y se la doy. En una de las tumbas interrumpimos el trabajo de un arqueólogo para poder acceder a las pinturas y me enseña a la vaca pariendo y la nodriza amamantando. La segunda tumba es un poco más grande, aunque la luz artificial que le han puesto tampoco ilumina mucho.

A pesar de no llevar cámara a la vista, el tío me pregunta si quiero sacar fotos.

Deallí me acerco a la pirámide de Unas, que también está cayéndose a cachos, y paso varios restos de edificios y templos. Al reciento de la pirámide escalonada accedo por un trozo de verja abierto. Salgo casi por donde he entrado, porque estaba cansada para acercarme a los restos más cercanos a la pirámide. Hacemos una perdida a las alemanas para ir a la mastaba de Ti.

Por el camino paramos en la mastaba de Ptah-Hotep, que tiene un mural con fondo azul impresionante. Hacen un par de fotos aquí porque el guía no pone problemas. Además, como una de las alemanas habla algo de árabe, la propina no es de turista, sino de expatriado (como con los taxis, a los turistas les piden más, a ser posible euros).

Pasamos de largo el desvío al a tumba de Mereruka, que es donde paran los autobuses. En la de Ti nos meten prisa porque quieran cerrar pronto y sólo estamos nosotras.

Primero bajamos a ver el sarcófago y luego pasamos al resto del edificio y a las pinturas. Hay una estatua de Ti que se ve a través de un agujero en el muro, y varias salas con pinturas de ofrendas. Aquí el guía parece más serio, pues al principio no quiere dejar hacer fotos, pero cede cuando ve que no hay flash.

Al salir nos meten más prisa para que vayamos al coche.

Lo que no se, como no sea que no hay sitio para aparcar autobuses, es el motivo por el que nadie que no vaya con una guía y por su cuenta visita la mastaba.

Al llegar a Maadi las alemanas nos invitan a un café, que está buenísimo, y nos tiramos casi una hora hablando de la vida en El Cairo para los extranjeros. Una de ellas ha venido con una organización misionera y la otra está con un contrato egipcio, por lo que únicamente libra un día a la semana.

Después descansamos otro rato en casa de Pablo, hasta que viene el chico de la farmacia con el medicamento (aquí se reparte de todo a domicilio) y nos vamos a casa de un amigo que acaba de volver de un viaje a la Patagonia y el Iguazú. Hay un rato, viendo las fotos, en que si no cambiamos de idioma al menos cinco o seis veces, no cambiamos ninguna. Tiene liliums en un jarrón y la casa huele fenomenal con su perfume.

A la salida para traerme al hotel nos encontramos con otro compañero de trabajo y seguimos hablando un rato en la calle. La verdad es que la temperatura ha mejorado mucho.

Acabo de ver un anuncio de Pringles, y aunque la estética es diferente, la frase final suena similar al “Cuando haces pop, ya no hay stop”. Y hace un rato había una serie de dibujos que era como Oliver y Benji, pero en egipcio y con los fondos aún más básicos y eso es difícil. Eso sí, las caras están un poco más trabajadas.

He cambiado a la primera y, al principio, en vez de español te suena a árabe. Maas o menos hasta que te das cuenta de que comprendes las palabras.

Y mañana, a las seis, al aeropuerto.

Día 10

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