martes, agosto 02, 2005

 

Santa María la Real, Nájera

Aprovechando el viaje de vuelta de Calahorra, que no voy a comentar porque ni siquiera vimos la catedral, decidimos parar en Nájera a ver el Monasterio de Santa María la Real. Queríamos haber parado en Suso y Yuso (San Millán de la Cogolla), pero nos recomendaron que haciendo sólo una parada eligiésemos Nájera y después de ver el Monasterio tengo que estar bastante de acuerdo con el comentario, porque es sencillamente impresionante.

Aparcamos el coche y cruzamos el Najerilla por un puente peatonal que lleva directamente al casco histórico del pueblo. Deambulamos por las callejuelas hasta llegar a la parroquía de la Santa Cruz, en la que había un único nido de cigüeña no muy grande. El retablo y las capillas están bien, pero tampoco son nada del otro mundo.

De aquí fuimos al monasterio de Santa María la Real, a lo que resultó ser la salida, con varios escudos reales sobre la puerta, y un escenario enorme ocupando la plazoleta y estorbando el plazo. Visto lo visto, seguimos bordeando los muros hasta llegar a las taquillas, que pasamos de largo porque no vimos entrada, así que nos tocó dar la vuelta a por las entradas.

Mientras esperábamos y admirábamos los impresionantes torreones/refuerzos exteriores de la iglesia del monasterio se me acercó un peregrino francés a preguntarme por el albergue, pero no le pude ayudar demasiado.

La visita al monasterio de Santa María, en el que han montado una exposición llamada El legado medieval, comienza por los sepulcros de los infantes, en el que destaca el de Doña Blanca por ser el único tallado en los laterales. De aquí se pasa al Panteón de los Reyes, con una docena de sepulcros impresionantes de los reyes de Nájera-Pamplona y sus esposas.

Después se accede a la cueva de la virgen, con un altarcillo con azucenas pintadas a modo de alegoría de la fundación del monasterio a raíz de una aparición de la virgen. Y al salir, una recopilación de vígenes de distintos pueblos de La Rioja: Valvanera, San Millán, Aldeanueva de Ebro... Pero yo no debía de estar muy fina con la cámara de fotos en este punto, porque dos fotos que pensé que había hecho no han aparecido, y es que una de las vírgenes está amamantando al niño Jesús, cosa que me pareció muy curiosa.

Tras pasar por delante del retablo y el altar mayor de la iglesia, subimos al triforio por una escalera de caracol. El triforio no sólo es un pasillo angosto, sino que a la que te descuidas puedes acabar con un buen coscorrón en la cabeza.

La exposición moderna, con varias recreaciones que no me gustaron de una biblioteca, bodega y botica, tiene como puntos más interesantes varios códices miniados antiguos (como una biblia de San Millán de la Cogolla) y varios facsímiles de los que te dejan con la boca abierta. Libros de tamaños que van del grande al enorme y que te hace preguntarte de dónde salió aquello de que el saber no ocupa lugar.

El coro lo tenían bastante oscuro, pero la ambientación, con música gregoriana de fondo, es estupenda.

En cambio, en el claustro han puesto una especie de flores de cristal que desentonan más en el conjunto gótico que la palmera. En el primer pasillo le faltan las cabezas a casi todas las estatuas de los pilares, lo que hace un efecto chocante porque una de las primeras tiene una cabeza a sus pies que si que podría ser la suya (en caso de que fuese San Juan Bautista, por ejemplo). En varias capillas adyacentes se ven diversos sepulcros y sarcófagos, así como otras piezas de la exposición. Lo mas llamativo, por sus detalles infinitos, es un pequeño retablo portátil lleno de figuras en miniatura.

También paramos en Santo Domingo de la Calzada, donde cantó la gallina después de asada, pero tenían la catedral cerrada y el monasterio de los franciscanos formaba parte del parador y tampoco se podía visitar, así que nos limitamos a comer y dar un paseo por el pueblo, que tiene unos restos de murallas reconvertidos en garajes y medio derruidos, y una plaza del ayuntamiento bastante bonita.

El albergue de caminantes es una antigua abadía, o algo así. Luego vimos sobre todo a ciclistas siguiendo el Camino de Santiago a pleno sol y con las alforjas bastante uniformizadas. No así a caminantes, que debían de estar evitando las horas de más calor y sol.

Más información:
Monasterio de Santa María la Real de Nájera
Nájera, corte de reyes
Fotos de Santa María la Real de Nájera
Fotos de Santo Domingo de la Calzada

Etiquetas:


Comentarios: Publicar un comentario



<< Home

Suscribirse a
Comentarios [Atom]

This page is powered by Blogger. Isn't yours?