sábado, diciembre 01, 2007

 

Los jardines ingleses

Todos los que tenemos un mínimo de curiosidad por la jardinería hemos oído hablar de los jardines ingleses. No se trata solo de grandes mansiones o de chalets unifamiliares, ni siquiera de parques municipales (aquí todavía no he visto los bancos conmemorativos de la muerte de alguien). Y Rugby no es la excepción, aunque hay zonas y zonas. Por ejemplo, donde trabajo se ve poco verde, pues han cementado hasta el espacio que suelen tener todas las casas delantes. Hay excepciones, claro, y son las que alegran algo mis paseos de mediodía.

En cambio, según te acercas al centro de la ciudad o a zonas más puramente industriales, los jardincillos mejoran, y mucho. Donde en España hay un poco de hierba con un par de rosales, aquí hacen auténticas maravillas con diferentes plantas y cada uno es un mundo completamente distinto del de al lado. Eso sí, canta mucho más cuando hay algún dejado, pues aparecen las malas hierbas, los bordes no están recortados, etc. Ah, y muchas casas, en vez de verjas altas de separación tienen vallas o setos bajitos, o incluso no tienen separación física con el jardincillo frontal del vecino.

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lunes, noviembre 26, 2007

 

Panqueques

Ayer de nuevo me saltó la alarma de humos. Y eso que tampoco esta vez se me quemaba nada, o tal vez un poquillo el aceite de los panqueques, alias crepes, alias pancakes, que sería lo propio en este país. Aunque tenéis que ver el mosqueo morrocotudo que llevaba mientras las hacía: la harina que compré, después de 5 minutos de estudiar todas las clases y variedades que había en el Tesco, es self-raising, lo que significa que tiene levadura química. Y es que aquí, cocinar no cocinarán, pero de postres sí saben, así que tienen harina de trigo, harina de maíz, harina de avena… todas ellas, las que yo ví, para postres y similares, que obviamente deben esponjarse, pero para qué vamos a comprar la levadura aparte si podemos comprar la harina con ella ya incorporada. Puaj. En fin, que para los últimos panqueques notaba yo como se iba esponjando aquello, aunque solo fuesen imaginaciones mías (que lo dudo).

Por cierto, que la concentración de obesos en Rugby está muy por encima de la de Londres, aunque solo en adultos. ¿Será por eso que siguen viéndose poquitos abrigos? ¿La grasa les protege?

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sábado, noviembre 24, 2007

 

Rugby, Reino Unido

Llevo unos días en Rugby, la cuna del deporte del mismo nombre y de un tal Webb Ellis que no tengo ni idea de quien era, pero está por todas partes mencionado.

Llegué a la hora a la que suelen comer acá, es decir, la una, pero con cero hambre, por lo que el pobre taxista tuvo que aguantarse y comer casi a la hora de la cena. De lo que no había ni rastro es de la nieve prometida y a cambio hacía más frío que en Madrid. Según llegamos a Rugby la cosa cambió y salió hasta el sol. Ha seguido haciendo mas o menos el mismo frío toda la semana y me sigo sorprendiendo de ver a tantísima gente con unos abrigos tan poco abrigados. Y no debo ser tan friolera como pensaba cuando una visitante de Suecia se abrigaba mas que yo hasta en la oficina, jeje.

Gracias a Jelina, que así se llamaba la sueca, dí mis primeros paseos por Rugby: el primero al salir de trabajar y para encontrarnos con todos los cafés a punto de cerrar a las seis de la tarde y nadie en la calle y poca gente mas en el pub (alguno cenando); y el segundo para irnos a comer fuera de la oficina. Y es que hay que ver la cara de tonta que se me quedó el primer día que calenté la comida y pregunté si había comedor y me señalaron una sala de reuniones. Porque comen o delante del ordenador un sándwich que compran a una furgonetilla que viene todos los días, o se van a comprar algo rápido a un sitio de comida para llevar. En fin, que a mi se me cae el alma al suelo cada vez que llega la hora de la comida. ¡No sabéis cómo hecho de menos el comer charlando y el paseo posterior! Porque el paseo sola no es lo mismo, con todas esas casitas adosadas sin pizca de verde (la zona que rodea a las oficinas es bastante triste).

La gente de la oficina es majísima y me río un montón con ellos. Jonny, que es el encargado oficial de mi formación este mes, y Duncan no paran de cruzar bromas de lado a lado de la oficina. Y ayer, que según él por fin conseguía explicarme algo que no supiese, se me metió algo en el ojo y le dije que me había hecho llorar con lo que me dio el ataque de risa tonta.

También es muy agradable el señor que me alquila la habitación. El primer día me fue a recoger a la oficina y nos fuimos de compras a Tesco. Se me había olvidado lo deprimente que puede llegar a ser una pescadería inglesa, con cuatro tipos de bacalao diferentes (ahumado, salado y con dos cortes diferentes), un puñado de almejas y poco más. Vamos, que hasta el Carrefour le da sopas con honda. Me veo este mes sin apenas tocar pescado como no sea alguna latilla de atún. Eso sí, me volví sin la mitad de la compra.

En cuanto al Internet, Ewan me creó un perfil en su ordenador porque no tiene wifi, pero he descubierto que hay un vecino encantador con una wifi abierta (las otras cuatro o cinco que capta están protegidas) que vas más rápida que la conexión de Ewan y con esa es con la que entro al foro.

Y hoy, como cada vez me da mas pereza cocinar (aquí lo normal es recalentar la lata o precocinado o el sándwich), me bajé al pueblo a comer una pizza y dar una vuelta, y ¡oh, sorpresa!, había gente de compras prenavideñas por todo el centro. ¡Ah! y no soy la única a la que le salta la alarma antihumos de la casa, jejeje.

Por último, creo que he fundido algo en el móvil al recargarlo, a pesar de que el cargador diga que acepta de 110 a 240V, porque me da sin acceso, se descargó luego en menos de dos días y al ir abriendo opciones el despertador iba cambiando de hora, pi, pi, con cada tecla del móvil que iba pulsando.

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