viernes, julio 16, 2004
Vietnam, 21 de junio de 2004
O eso creo, porque no sé exactamente cuando tiene lugar el cambio de día en un avión que va desplazándose hacia el oeste, sumando horas cada x kilómetros.
Ya que no puedo dormir, intento ver una película, pero el niño de al lado decide que es mas divertido jugar de nuevo con su osito de peluche (debo reconocer que empecé yo antes de pensar en la peli). El niño es canadiense de origen chino-vietnamita y van a Vietnam por motivos de trabajo, para hacer una prospección de mercado. Podría decir que es mi primer contacto con el vietnamita, pues hablamos un poco de los idiomas de cada cual, pero es mentira, porque en el Charles de Gaulle los vietnamitas que esperaban se sentían curiosos y me preguntaban cómo es que iba a visitar su país. Mi francés daba justo para medio entendernos :s
Llegamos a Ho Chi Minh City, también conocida como Saigón, aunque en realidad el nombre corresponda tanto al distrito 1 de la ciudad como al río, pero nada más.
El aeropuerto recuerda un poco a los de las pelis ambientadas en los 60. Sobre todo por los uniformes estilo ruso o chino. En la cinta transportadora hay un par de hombres sacando el equipaje de la cinta para que quepa el nuevo, pues son pequeñitas.
Mi maleta no aparece. Lo peor es que es ahí donde está el biquini y no puedo refrescarme en la piscina del hotel.
A las 10:00 el día está como uno de esos días pegajosos de Santander, pero según avanza se asemeja más y más a Palma de Mallorca.
El taxista no quiere poner el taxímetro y yo insisto en que lo ponga. Al final acabamos regateando por la diferencia entre lo que marca el taxímetro y lo que él quería cobrarme desde el principio.
Los coches a veces protegen a las motos en el caos circulatorio y otras veces es todo lo contrario. Hay apenas cuatro semáforos, y mientras, cada cual gira cuándo y dónde le parece, peatones incluidos. Se ven pocas bicis y muchas motos. Como se pasen de moda éstas, Saigón será un atasco continuo.
Parezco la Bella durmiente, no hago otra cosa que dormir.
En la calle comercial (Pham Ngu Lao) la información es demasiada y aplastante, como la humedad. Los niños preguntan "What's your name?" (¿Cómo te llamas?) y los mayores ofrecen su servicio de ciclotaxi, o lo que sea. Salvo en un callejón, que olía a barbacoa, en el resto de sitios el olor me revuelve el estómago.
Tengo que comprar agua.
Espero que Angela llegue sin problemas hasta aquí.
Las calles son un cruce de Picadilly londinenses, por el tamaño de los letreros; Blade Runner por el ambiente plomizo; y Chinatown con carteles en caracteres latinos (el vietnamita se escribe con el alfabeto latino desde que idease la transcripción un francés hace mas de un siglo).
El ruido me está matando.
Alguien ha puesto música local a todo volumen y al principio la distorsión hacia que pareciese el ruido de una obra.
Día 22
Ya que no puedo dormir, intento ver una película, pero el niño de al lado decide que es mas divertido jugar de nuevo con su osito de peluche (debo reconocer que empecé yo antes de pensar en la peli). El niño es canadiense de origen chino-vietnamita y van a Vietnam por motivos de trabajo, para hacer una prospección de mercado. Podría decir que es mi primer contacto con el vietnamita, pues hablamos un poco de los idiomas de cada cual, pero es mentira, porque en el Charles de Gaulle los vietnamitas que esperaban se sentían curiosos y me preguntaban cómo es que iba a visitar su país. Mi francés daba justo para medio entendernos :s
Llegamos a Ho Chi Minh City, también conocida como Saigón, aunque en realidad el nombre corresponda tanto al distrito 1 de la ciudad como al río, pero nada más.
El aeropuerto recuerda un poco a los de las pelis ambientadas en los 60. Sobre todo por los uniformes estilo ruso o chino. En la cinta transportadora hay un par de hombres sacando el equipaje de la cinta para que quepa el nuevo, pues son pequeñitas.
Mi maleta no aparece. Lo peor es que es ahí donde está el biquini y no puedo refrescarme en la piscina del hotel.
A las 10:00 el día está como uno de esos días pegajosos de Santander, pero según avanza se asemeja más y más a Palma de Mallorca.
El taxista no quiere poner el taxímetro y yo insisto en que lo ponga. Al final acabamos regateando por la diferencia entre lo que marca el taxímetro y lo que él quería cobrarme desde el principio.
Los coches a veces protegen a las motos en el caos circulatorio y otras veces es todo lo contrario. Hay apenas cuatro semáforos, y mientras, cada cual gira cuándo y dónde le parece, peatones incluidos. Se ven pocas bicis y muchas motos. Como se pasen de moda éstas, Saigón será un atasco continuo.
Parezco la Bella durmiente, no hago otra cosa que dormir.
En la calle comercial (Pham Ngu Lao) la información es demasiada y aplastante, como la humedad. Los niños preguntan "What's your name?" (¿Cómo te llamas?) y los mayores ofrecen su servicio de ciclotaxi, o lo que sea. Salvo en un callejón, que olía a barbacoa, en el resto de sitios el olor me revuelve el estómago.
Tengo que comprar agua.
Espero que Angela llegue sin problemas hasta aquí.
Las calles son un cruce de Picadilly londinenses, por el tamaño de los letreros; Blade Runner por el ambiente plomizo; y Chinatown con carteles en caracteres latinos (el vietnamita se escribe con el alfabeto latino desde que idease la transcripción un francés hace mas de un siglo).
El ruido me está matando.
Alguien ha puesto música local a todo volumen y al principio la distorsión hacia que pareciese el ruido de una obra.
Día 22
Etiquetas: Vietnam y Camboya
Comentarios:
<< Home
Menudo pais de estafadores.
De comunismo nada, somos dolares con patas.
Los americanos y franceses hicieron un buen trabajo pero olvidaron dejar mas napalm y agente naranja.
Publicar un comentario
De comunismo nada, somos dolares con patas.
Los americanos y franceses hicieron un buen trabajo pero olvidaron dejar mas napalm y agente naranja.
<< Home
Suscribirse a
Comentarios [Atom]
Destinos
- Vietnam
- Angkor Wat, Camboya
- Egipto
- Zaragoza
- Museo Lázaro Galdiano, Madrid
- La Pedriza, Madrid
- Puerto de Navacerrada, Madrid
- Laguna de Peñalara, Madrid
- Traineras en Cantabria
- Santa María la Real, Nájera
- Paseo por Sevilla
- Regata de grandes veleros, Cádiz
- Mapa del sitio
Enlaces
- Ofertas de viajes y vuelos
- Sinh Cafe
- Vietnam Tourism
- Fotos de Vietnam
- Cambodia Tourism
- Fotos de Camboya
- Egipto.com
- Egiptología
- Egiptomanía
- Fotos de Egipto
- Fotos de Zaragoza
- De viajes
- Con la mochila al hombro (blog)
- Tienda del Diario de viajes
- Pixaco (Revelado digital desde 0,09 €)
